RESIGNIFICANDO LA EVALUACIÓN DESDE LA EDUCACIÓN FÍSICA
"La evaluación debe desarrollarse como una experiencia de aprendizaje, no simplemente como una medición del aprendizaje."
David Boud

¿Qué otras herramientas y posibilidades de evaluación podemos tener?
Actualmente, la Educación Física, la Recreación y el Deporte (EFIRD) enfrentan múltiples desafíos en el contexto educativo colombiano. Si bien aspectos como la infraestructura, el currículo, la inclusión y la formación docente son temas relevantes, queremos centrar la atención en uno que consideramos crucial: la evaluación. Tradicionalmente, la EFIRD ha sido valorada únicamente desde su dimensión física, dejando de lado su impacto en el desarrollo cognitivo, social y emocional del estudiante. Esta visión limitada ha contribuido a desvalorizar su verdadero alcance en la formación integral. Por esta razón, presentamos el siguiente instrumento, una herramienta diseñada para visibilizar y medir de manera cuantitativa y cualitativa el impacto de la EFIRD en todas sus dimensiones, reafirmando su papel fundamental en el desarrollo humano.

Dimensiones Humanas

La dimensión física hace referencia al cuidado del cuerpo y al desarrollo de capacidades corporales como la fuerza, resistencia, flexibilidad y coordinación, fundamentales para el bienestar y funcionamiento cotidiano del ser humano. Según González (2013), esta dimensión incluye los hábitos saludables que permiten mantener un equilibrio funcional y prevenir enfermedades.

La dimensión social se refiere a la habilidad para establecer vínculos, interactuar, cooperar y convivir con los demás en diferentes contextos sociales. Bronfenbrenner (1979) resalta que el desarrollo humano está profundamente influido por las relaciones interpersonales y el entorno social inmediato.


La dimensión cognitiva se relaciona con los procesos mentales superiores como la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y resolución de problemas. Para Woolfolk (2010), esta dimensión comprende las habilidades necesarias para aprender, razonar y tomar decisiones informadas en la vida cotidiana.
La dimensión emocional implica la capacidad del ser humano para reconocer, expresar y gestionar sus emociones de manera adecuada, así como desarrollar empatía y resiliencia. Goleman (1995) sostiene que la inteligencia emocional es clave para establecer relaciones sanas y afrontar los desafíos personales y sociales.

